El espacio interior.

17.08.16 El espacio interior - Nacho Tomás - Un tuitero en papel - La Verdad de Murcia

La puerta no cierra. Lleva así varios meses. Tengo grabado el ruido que produce y dejaría de hacerlo si me animo a solucionar el asunto. En el fondo le tengo cariño así que seguirá rota. Tampoco es que haya algo de lo que me necesite proteger encerrándome en esta cochambrosa cápsula espacial que ahora es mi hogar. La vida en la Luna no es lo que era. Aquí no quedamos más que cuatro gatos solitarios para los que ya nada tiene mucho sentido. Debo rondar los sesenta años aunque no estoy del todo seguro. Cuando partió el último transbordador de vuelta nos quedamos incomunicados. Lo sabíamos y lo asumimos, mantenerse aquí significaba soledad profunda y quizá eterna. No habría otra opción. No habría otro viaje. Colonizar nuestro satélite resultó no ser buena idea. Se desechó tras varias misiones fallidas, muchas muertes innecesarias y falta de inversiones. Lógicamente había otros planes en nuestro planeta, había otras necesidades, otras urgencias. En la lacrimógena reunión de despedida se cerró el trato: a cambio de quedarnos aquí la vida de nuestros descendientes estaría resuelta para siempre allí. El trabajo encomendado no era complicado, mantenimiento de las cuatro cápsulas. Una persona en cada una. Tan separadas entre ellas que nunca volveríamos a encontrarnos. Jamás volveríamos a vernos. Adiós para casi siempre. Su idea era retomar la colonización más adelante. ¿Cuándo? Ellos no lo saben. Tampoco importa mucho. Ni que dependiera de nosotros. No hay miedo, llevo muy dentro el espacio exterior.

Salgo a dar un paseo y veo lejana nuestra pequeña bola azul. Observo cómo la Tierra, suave, late. Noto cómo bombea relajada su sangre en forma de nubes, agua, rayos, viento, tormentas y ese eterno vaivén entre el día y la noche. El tiempo aquí pasa despacio. Hasta he puesto nombre a las constelaciones que me he inventado. De pronto algo me ciega. No oigo nada pero un temblor me tira al suelo. Consigo levantar la cabeza y alcanzo a ver el rastro de un meteorito. No es raro que tengamos pequeños sustos pero este ha sido enorme. Aunque nada comparado con lo que nos viene, una descomunal mole que atraviesa el orbe sobre mi cabeza. Es tan grande que no acierto a calcular su tamaño. Roza la Luna. Dada su magnitud desde la Tierra deben haberla previsto hace años. Me entristece pensar que aquí no sabíamos nada. Nunca sabemos nada. Se dirige hacia ellos a una velocidad asombrosa. En menos de 6 horas entrará en la atmósfera terrestre. Se me hacen eternas. Intento encender la radio y obtener alguna señal del resto de cápsulas o de la propia Tierra. Negativo. No hay manera de saber nada más de lo que muestran los ojos. Envuelta en llamas la roca voladora se aproxima al lugar en el que todos nacimos. La colisión es inminente. Se convierte en infinita la luz que desprende. ¡Impacto!

Súbitamente despierto sudoroso. Mi cabeza, como la Tierra en la pesadilla que acabo de tener, está a punto de explotar. No vuelvo a beber. Menuda resaca.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 17 de Agosto de 2016

Triatlon de Agramón 2016

Si tuviera que poner un titular a la competición de este año en la Sierra de los Donceles no habría duda: “El año de las transiciones”. Para un casi veterano como yo (rondando los 40 años) empieza a ser complicado mantener los altos ritmos en los triatlones cortos como este, el mítico Sprint de Agramón, así que me toca mejorar en los “tiempos muertos”. Otra forma de mejorar como triatleta completo.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Por quinto año consecutivo, que se dice pronto, la tarde del primer sábado de Agosto me dispongo a nadar a la orilla del Pantano de Camarillas. El primer sector suele ser bueno para mí y este año me veo especialmente fuerte, he nadado bien en piscina y he mejorado bastante, por ello pido a Bubi, compañero del equipo, que me deje seguir sus pies hasta que reviente. Si no eres nadador habitual, no te imaginas lo que se ahorra yendo a rebufo en el agua.

 

Dicho y hecho, me lanzo como un poseso cuando suena la bocina y comienzan los problemas. Se me ha ido totalmente la mano, haciendo los primeros 200m a un ritmo de 1:25 según mi Garmin, fuera de punto sin duda. Y recibiendo golpes por todos lados, impidiendo que respire en las brazadas. Me ahogo. Antes de la primera boya tengo que nadar a braza, el agobio de ir en cabeza y bajar el ritmo supone que te van adelantando sin parar los que vienen detrás. Me ahogo.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Perdí los pies de Bubi hace mucho, voy de nuevo solo y tengo que echarme a un lado, me cuesta respirar por la cantidad de gente que me sobrepasa. Me ahogo. Momentos de angustia como nunca había tenido en este sector, tanto que al llegar al primer giro tengo que sujetarme a la red que rodea la boya para no ahogarme. Me ahogo. Nado a braza un buen rato, bajo mucho el ritmo y me ladeo para no molestar y que me molesten.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Alguien me sigue de cerca, tocándome los pies sin parar y sin querer me vuelve a desconcentrar, tanto que me cuesta de nuevo respirar. Me ahogo. Joder, voy a retirarme. Qué suplicio. Me paro. Nado a braza, a espalda. Cojo aire. Siguiente boya. Enfoco la meta y por fin se pasa el agobio al ir de nuevo sólo. Respiro. Aprieto un poco incluso al final y salgo del agua más entero de lo que parecía hace unos minutos. El ritmo de este sector sale a 1:39 el 100. No esta mal.

Triatlon de Agramon 2016 - Nacho Tomás

La primera transición la hago a toda velocidad, me he propuesto mejorar en estos momentos, como decía arriba es complicado subir mucho los ritmos de bici y carrera a pie, soy más diesel y estas distancias cortas se me pegan. Sobretodo viendo la cantidad de chiquillos (sub23, juveniles o cadetes) que me pasan como aviones. Adelanto mucha gente antes de coger la bici y otro buen montón durante la primera subida. Al final he recortado casi 1 minuto el tiempo de la transición del año pasado.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

El sector a dos ruedas se me pasa rápido, he mejorado mucho en los últimos meses y solo me adelantan dos o tres misiles. Un mal recuerdo tengo aquí de un triatleta que fue a mi rueda prácticamente todo el recorrido, algo prohibido en este triatlon no-drafting, pero allá cada uno.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Aprieto constantemente y aprovecho las zonas de viento a favor, conozco el circuito perfectamente y eso me ayuda a trazar mejor que otros. En la zona de subida hacia Hellín me cruzo con los primeros. En la zona de bajada con los que van detrás. Me encantan estos momentos. Ánimos entre unos y otros. Equipo. Una buena media de 34km/h dado el perfil escarpado del sector. ¡Bien!

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Hago la segunda transición muy bien, he practicado el saltar de la bici en marcha y recorto otros 30 segundos al tiempo del año pasado. ¡Bien!

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Salgo a correr confiado aunque noto el dolor de siempre en la rodilla, el maldito menisco vuelve a asomarse. Además parece que tengo una piedra en la zapatilla que luego resulta ser un pequeño cristal que me hace un corte importante al no llevar calcetines. Gajes del oficio.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

No consigo aumentar la velocidad a pata, tampoco es que haya entrenado mucho este sector, y llevo meses sin hacer series en condiciones. Todo resta. Pero el pueblo sigue aquí, menudos ánimos. ¿El mejor ambiente de España?

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Me cuesta horrores bajar de 4:00, hasta que me cruzo con Sergio Sáez y Joel que me dicen: “Abuelo, vamos a por ti.” Esto me da alas y hago el mejor kilómetro a 3:58, con miedo a que me pillen aunque es un espejismo, al final les meto casi 3 minutos en meta. En carrera las distancias son complicadas.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Cruzo la meta serio, veo a mi familia. Mi hijo me dice que es la primera vez que no estoy feliz en carrera, no he sonreido. Pero sí sonrío. Y mucho. Sobretodo cuando veo a Pablo.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

La verdad es que me he exprimido. Reduzco más de 1 minuto la marca del año pasado. Y casi 20 minutos menos que mi primera vez, 5 años atrás.

Estos son los tiempos oficiales: (Link)

  • Natación 750m – Tiempo: 0:12:41 – Posición: 53
  • Bicicleta 20km – Tiempo: 0:35:50 – Posición: 44
  • Carrera a pie 5km – Tiempo: 0:20:57 – Posición: 69
  • Tiempo total: 1:14:19 – Posición: 52 de 276

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

Los momentos post-carrera, como siempre, son los mejores. Amigos, compañeros, familia. Insuperable. Ahora a cuidar la rodilla, la tengo inflamada desde que acabé.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

He seleccionado las mejores fotos en bici, esas en las que no se me ven los michelines. Como bien dijo el mítico Carlos Triatlon, si este año he ido tan bien cuando me quite los 5 kilos que me sobran voy a volar.

Nacho Tomás - Triatlon Agramon 2016

No tengo claro cómo afrontaré los siguientes retos: Half Ironman de Cabo de Gata, Maratón de Valencia y Ironman de Vitoria 2017. El tiempo dirá. Yo pondré todo de mi parte. ¿Quién no iba a hacerlo con estos trofeos que me esperan en meta?

 

 

Vacaciones en modo avión.

10.08.16 Vacaciones en modo avión - Nacho Tomás - Un tuitero en papel - La Verdad de Murcia

Cada uno decide qué hacer con el tiempo que le ha sido concedido. Hace ya muchos años leí o escuché esta frase en algún libro o película que ahora no recuerdo. Me impactó de un modo tan brutal que aún aparece entre mis pensamientos a menudo. Vuelve a mi cabeza en estos primeros de agosto porque veo lo complicado que supone a veces gestionar nuestros horarios cuando no tenemos las obligaciones laborales de un día cualquiera. Cosa que sucede ya sea teniendo mucho o poco tiempo libre. Parece que no tiene que ver con eso. Tiene que ver con nuestro actual modo de vida. Ayer mismo tuiteaba que a veces en vacaciones no sé cuándo toca qué. Parece que no sepamos estar sin hacer nada. Esta vida interconectada que nos libera y nos ata con la misma fuerza. O quizá solo me pase a mí y esté generalizando un comportamiento personal. Hablo como pequeño empresario y autónomo, pero imagino que en función del puesto o del jefe que tengamos puede ser aplicable a todo tipo de trabajos o situaciones laborales. Esos críticos momentos en los que llega trabajo por realizar y aunque no sea urgente ni importante la mala costumbre te pone en estado de alerta impidiendo dejarlo pasar. Y lo realizas, rompiendo el ciclo tan necesario de hacerlo esperar, que además revalorizaría posteriormente su misma ejecución. Todo es cuestión de priorizar.

Publicamos en Facebook que estamos en la playa desconectados, de relax, pero lo hacemos con el smartphone en la mano y el wifi del chiringuito enchufado. Y con miedo a quedarnos sin batería. Si eso es desconexión, apaga y vámonos. Nuestras vidas necesitan de nuevo un poco de aburrimiento, necesitan de nuevo quedarse mirando al infinito mientras pasan las horas (vale, podemos comenzar por algunos minutos). Nuestras vidas necesitan ponerse temporalmente en modo avión. Está subestimado lo buenísimo que para los niños es quedarse quietos. Haciendo nada. Esas siestas eternas respetando el descanso de la abuela en las que casi nunca te dormías pero tenías que tumbarte en la cama y mirar el techo durante dos interminables horas que activaban una específica parte del cerebro que ahora no acaba de despertarse. Nos hace falta divagar. Hay que decirlo más. Vidas en modo avión. Sin volar.

También sirve tomarse tres latas seguidas de cerveza de cháchara con tu mujer y tu prima mientras anochece a tu alrededor, comienza a refrescar y se te olvida cenar elucubrando sobre los pasatiempos de nuestros bisabuelos. Nos los imaginábamos hablando, leyendo, cosiendo, rezando, reconociendo las estrellas y las constelaciones o sentándose a tomar el fresco. Nada más. Y nada menos. Es triste que hoy en día eso que hacían nos pueda parecer poco. No es poco, piénsalo bien. Es mucho pero tan escaso actualmente que nos sorprende e incluso en ocasiones genera rechazo o ironía. A tiempo estamos de rellenar nuestras vacaciones (y qué demonios, rellenemos también nuestras vidas) con esos detalles tan fácilmente alcanzables como necesarios.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 10 de Agosto de 2016

Los ojos que hablan.

03.08.16 Los ojos que hablan - Nacho Tomás - Un tuitero en papel - La Verdad de Murcia

Se mete en la cama relajado. Ha sido un día de entrenamiento intenso, compaginado como siempre con el trabajo en el instituto. Dar clase de matemáticas a chicos de 16 años es más duro que esprintar en la pista de atletismo. Se acuesta con esa sensación de plenitud que sólo da el saber que has cumplido con tu parte del trato con la vida. Su mujer duerme tranquila. Al lado los gemelos, en quince días cumplen tres años. Oye cómo todos respiran pausadamente mientras poco a poco se va quedando dormido. Sueña con la competición de mañana donde se juega el pase a los Juegos Olímpicos representando a su país, el más avanzado de Oriente Medio.

Se levanta temprano, lleva a los nenes al cole y acompaña al trabajo a su mujer. Esas sonrisas. Ambientazo en el pabellón, el nivel deportivo del país siempre ha sido alto. Pocos minutos para el inicio de la prueba. Está nervioso, es el momento más importante de su vida. Se ata los cordones de sus zapatillas preferidas, naranjas y blancas. Suena el disparo y se deja la piel. Su brillante melena rubia corta el viento. Consigue la marca, misión cumplida, el año que viene irá a Río. Comida celebración con sus colegas de toda la vida en el mejor restaurante de la capital. No sabe que no habrá año que viene.

Entonces todo se tuerce, comienza la guerra civil. El miedo invade el tuétano. Sus amigos se matan por las calles. Los bancos han cerrado. No hay dinero. No hay familiares. Tiene que salir corriendo con lo puesto y sin papeles. Consigue un billete de barco a ninguna parte. El capitán, compinchado con los matones que ejercen de seguridad personal y miedo colectivo, viola a su mujer varias veces durante el trayecto hasta que no aguanta más y se tira por la borda. No sabe nadar. Se aferra a sus hijos como misión a cumplir. Se los arrancan de las manos al llegar a destino, las mafias le obligan a trabajar en un aserradero a cambio de pagar el billete. Tras seis meses de trabajos forzados consigue escapar junto a otros cinco compatriotas en una situación semejante. Suena un disparo y le roza la piel. Es el día más importante de sus vidas. Acaban de ilegales en España tras dar tumbos por media Europa.

Hoy es sábado por la mañana en Jumilla. He salido a correr por los campos de melocotones cercanos. A doscientos metros veo a alguien parado en medio del camino. Su sucia melena rubia sobresale por debajo de la gorra de trabajo. Noto cómo se queda mirando fijamente mis zapatillas naranjas y blancas. Son mis preferidas. Al pasar a su lado saludo levantando la cabeza y me sonríe. Sé que me sigue observando un buen rato aunque no gire la cabeza para comprobarlo. No hemos intercambiado una palabra. Todo me lo han contado sus ojos en los interminables tres segundos en que nuestras miradas se han cruzado.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 3 de Agosto de 2016