Ritmos, aires, antojos e inconsciencias

Las piezas comenzaron a encajar de repente, a destiempo y como por arte de magia. El truco fue retrasar lo inevitable. Esperar a que por su propio peso todo acabara cayendo. Que siempre cae. La madurez le llega a cada uno cuando le llega, como el cambio de voz, los granos, el primer beso o la borrachera. No hay reglas, no hay calendarios. Sólo está claro que el camino se recorrerá, de eso no hay duda. Entonces, ¿para qué dar los pasos que se supone debes dar? ¿Para qué satisfacer a los que esperan de ti lo lógico y normal?

No fue fácil ver alejarse a los que te rodean, no fue sencillo asimilar que no podías cumplir sus expectativas. Claro, eran las suyas. Intuías que antes o después acabarías alcanzándoles por muy distantes que se apartaran. Y así fue. A tu ritmo, como si de una maratón se tratara.

El camino que recorremos no tiene escapatoria, los caminos que la sociedad nos obliga a caminar no tienen cruces, no hay opciones a elegir, los senderos de la vida por mucho que nos intentemos autoconvencer, no tienen encrucijadas. Todos llevan al mismo sitio. A la meta común. A la llegada.

Ha sido esta una semana en la que por vigésimo primer año consecutivo nos juntamos el grupo de amigos de toda la vida, se fotografió por primera vez un agujero negro, salí a entrenar en bici con Alejandro Valverde y retomé la guitarra. Siete días en los que la catedral de Notre Dame en París ardió en llamas, mi hija cumplió once años y tuve una experiencia cercana a todo lo sobrenatural que pueda sentir un escéptico convencido como yo. Un proceso temporal en el que ilusos de nosotros, cambiamos los planes una y otra vez pensando que somos libres y no obligados. Autónomos y no forzados. Volátiles y aéreos. ¡Ja!

Un intervalo de tiempo llamado a ser espectacular. Y así fue. Como todos los momentos de la vida si sabes encontrar la perla entre las ostras escondidas en la arena que a diario se nos ponen por delante.

Por muchas semanas así, por muchos inicios de canciones como One de U2, Linger de The Cramberries o Creep de Radiohead. Que nos persigan por toda la eternidad, mientras cantamos desgañitándonos satisfascinados, transmitiendo nuestra pasión a los que nos vienen pisando los talones descontrolados e ilusionados, ignorando afortunadamente que están condenados a recorrer los mismos senderos que nosotros.

A su ritmo, a su aire, a su antojo e inconsciencia.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Twitter: @nachotomas
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
17 de abril de 2019

Hecatombes de estar por casa

Pasarán los años y recordaré aquella mañana como una de las más negras a nivel laboral de las muchas que me ha tocado sufrir. Y si no la más, al podio va seguro, de eso no hay duda, aún con casi veinte años de experiencia a las espaldas. Y es que por más profesional que te vuelvas, por más control que pongas en los procesos y por más que confíes en las personas (delegando, presuponiendo, encargando) el mundo de las relaciones humanas es complejo y un desliz en cualquier eslabón de la cadena puede hacerse bola poco a poco, atragantando a más de uno por el camino. El dichoso efecto mariposa, con lo bien que queda escrito y el daño que puede llegar a provocar.

Fue una mañana con más llamadas telefónicas de las que una persona puede recibir o enviar con una mínima capacidad de atención, más whatsapps de los que se pueden leer y más mails urgentes de los que realmente debieran serlo. Un cúmulo de pequeños despropósitos que por separado son minucias pero unidos son una bomba. Hecatombe.

Diferenciar lo importante de lo urgente no es sencillo, menos todavía si por medio entran factores externos, con cientos de personas implicadas y la incapacidad de tener atados todos los cabos. Suelo controlar los escenarios a los que me enfrento pero aquel, lo reconozco, me pasó por encima, dejándome totalmente desbordado. Los dos años menos de vida que de golpe me cayeron y las siete canas que flamantes y nuevas nacieron en mi frente, provocaron que al mirarme al espejo me preguntara tantas cosas que mejor ni responderlas, ni pararte a enumerarlas desbordado por el agua que de un momento a otro alcanzaría mi cuello.

Pero no. Otra vez. Siempre no.

Suelen desembocar estas situaciones en injustos pagos de platos rotos, en llevarte a otras facetas vitales lo que arrastra el lodazal, afectándote tanto que por no llorar, acabas riendo. Pero de flojera. Escribí las líneas de arriba el día D y hoy, releyéndolas, me convenzo de que todo al final se arregla, como siempre acaba pasando. Seguro que al final no importa, seguro que al final el polvo se posa en ese recuerdo como tantas otras veces, seguro que incluso puede que lleguemos a olvidarlo. Porque el momento pasa y la reputación queda, situándose al mismo nivel del amor o la gravedad, que como todos sabemos pueden atravesar dimensiones físicas y teóricas.

Fue un caos de proporciones bíblicas mientras lo vivía, reducido a una sencilla mueca en la cara al mirarlo por el retrovisor tan solo un par de meses después. La típica hecatombe de estar por casa.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Twitter: @nachotomas
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
27 de febrero de 2019

Entrevistas de fuerza

Tenemos la inmensa suerte de que en el mundo haya personajes. Y más suerte aún disponer de grandes entrevistadores para sacarles punta. En tan solo unos días hemos asistido a tres momentos que, bajo mi punto de vista, pueden ser considerados tres picos del periodismo nacional y eso que son cada uno de su padre y de su madre. O de su micrófono. Os cuento.

Comienzo con la más informal y divertida: la de David Broncano a Gerard Piqué en La Resistencia, el programa de Movistar+ que los no trasnochadores podemos disfrutar en YouTube al día siguiente. Una entrevista que comienza con buen pie dada la original forma de gestarse (a través de tuits cruzados entre los protagonistas), basada en el troleo puro y duro al que ambos nos tienen acostumbrados pero que, si rascas un poco la superficie, tiene más miga de la que pueda parecer. Veinticinco minutos de inteligencia a dos bandas, de anti-hooliganismo futbolero, de clase. ¿Cuentan como sexo las derrotas del Madrid? Un tío como Piqué, que tiene en patrimonio más que el presupuesto del Espanyol, encantado de exponerse al repertorio de putadas que suele lanzarte siempre Broncano. Dame programas de diversión como éstos, no más basura reality.

Sigo con la que probablemente más ruido ha generado: la de Jordi Évole al Papa Francisco. Un hito a varios niveles: burocrático, periodístico y, por qué no, moral. Como siempre sucede en las actuaciones que tocan afecciones personales, a unos les pareció superficial y a otros revolucionaria. Seas del signo religioso que seas, algo debió tocarte por dentro al escucharle. El Follonero consiguió infinitos titulares de esta cita en el Vaticano en la que se tocaron temas peliagudos. Un Papa que, para mi sorpresa, lanzó incluso varios chascarrillos entre tanta intensidad.

Iba a terminar dando mi opinión sobre la entrevista que Carlos Alsina, quizá el mejor entrevistador actual de España, realizó a Adolfo Suárez Illana, el hijísimo llamado a ser diputado, nada menos, pero sus propias palabras hablan por sí mismas y no necesitan interpretación alguna. Y no quiero hacer sangre de ese titular que llegó hasta New York, el resto no tiene desperdicio.

Tres entrevistados dispares y tres entrevistadores con estilos diferentes que culminaron en tres grandes entrevistas de fuerza, al fin y al cabo. No hace mucho tiempo y durante una larga temporada presenté un programa de radio en el que, basándome en Twitter como esta misma columna, realizaba entrevistas a famosos murcianos. Por eso este formato es mi debilidad, debo reconocerlo, y no me importaría volver a retomarlo alguna vez.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Twitter: @nachotomas
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
3 de abril de 2019

Pues hace un buen día hoy, ¿verdad?

Posiblemente la del título sea una de las frases más usadas (a la par que estúpida) en nuestras vidas. Incómodos momentos de ascensor, embarazosas situaciones en las que romper el hielo o difíciles formas de comenzar a escribir cuando no tienes ideas a mano. Viendo que me encontraba en la tercera de las situaciones decidí tirar de Twitter pidiendo ayuda sobre temáticas a tratar en la próxima columna, o sea, esta misma que estás leyendo. Las respuestas, gracias a todos, fueron muchas y variadas y he decidido usarlas como fotografía coral de las inquietudes actuales de una parte de la sociedad. Al fin y al cabo, así es como funciona el CIS, ¿no?

El terror al folio en blanco fue una de las primeras contestaciones, cómo se afronta y qué sudores provoca ese momento crítico en que el plazo de entrega se acerca y aún no tienes preparado ni el tema a tratar. Últimamente estoy releyendo clásicos, soy poco de novelas, y debo reconocer que son un buen punto de apoyo para tanto generar ideas como para afinar estilos. ¿Y el repunte de las drogas y el tabaco entre los jóvenes? Pues o yo estoy muy fuera de lugar o creo que en mi juventud había muchas más oportunidades de caer en ese mundo. ¿Y la frontera entre opinión y conocimiento? Menudo papelón, tú. Yo mismo aquí escribo quizá de cosas que no debería por falta de criterio, y eso que me corto, imagina lo que puede pasar en las redes sociales. O peor, en los procesos de participación ciudadana o los jurados populares. Miedito.

La impunidad con que actúan las casas de apuestas en nuestro país fue una respuesta recurrente, da que pensar que tres tuiteros de tres mundos diferentes sacaran el tema. Interesante. También lo fue el deporte amateur, el esfuerzo que afrontan los chavales ilusionados por un objetivo que muchas veces es inalcanzable, costeado por sus propios riñones económicos o esos padres que sacrifican sus fines de semana acompañando a sus hijos hacia sus sueños. ¿Y Franco Battiato? ¡Qué pregunta! Bien dentro lo llevo siempre.

Omnipresencia de los carriles bici, patinetes eléctricos, naturaleza, iniciativas relacionadas con los pedales y, cómo no, algunos detractores (qué pereza). Hubo además otros temas sacados a la luz de diversos y concretos ámbitos: hospitales y su humanidad, aplicaciones móviles para aprovechar la comida que se desecha en restaurantes y tiendas, el efecto de la película “Campeones” y el miedo a que pase de moda y vuelva a dejar en la oscuridad este complejo mundo. Como guinda una aportación realmente interesante: Murcia es la penúltima comunidad autónoma en salario medio, pero una de las punteras en economía sumergida. ¡Ta-chán!

Como veis, Twitter aún puede darnos grandes e interesantes debates tocando las teclas correctas. Dedicado a todos los que lo daban por muerto.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Twitter: @nachotomas
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
27 de marzo de 2019