Las puertas que abre Mary Poppins

Pocas frases de la historia del cine son tan míticas como la que a mitad de la escena inicial de la original Mary Poppins pronuncia Bert, el deshollinador, con la mirada perdida y la emoción pintada en la cara: “Viento del este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir”. Aún se me ponen los pelos de punta cada vez que la veo, que son muchas, con mis hijos, fans como yo de esta película.

Mary Poppins tiene todo lo que necesita una peli para marcarte la vida: canciones inolvidables, guión previsible pero que arranca emociones, actores y actrices de los que enamorarse (todo el mundo sabe que ella es la mujer más guapa del mundo) o situaciones en las que verse identificado o afectado. La vi de niño, como todos imagino, la vi de adolescente, la he visto de adulto y en cada momento de la vida me ha sacado unos colores diferentes. Y la nueva versión, salvando las distancias, lo ha vuelto a hacer.

Personalmente creo que hay un abismo de distancia entre Julie Andrews y Emily Blunt (aún bordándolo) y un cosmos entero entre Dick Van Dyke y Lin-Manuel Miranda (aún haciéndolo también estupendamente). Cierto que la película nueva mantiene en conjunto la continuidad de una manera perfecta, con continuos guiños a la antigua (especialmente en la música) que sacarán con seguridad la sonrisa al espectador, pero es (lamentablemente) más políticamente correcta que la vieja, que se permitió meter el dedo en la llaga de los bancos, de la sociedad ultra-capitalista, de aquellos que no diferencian el trabajo del tiempo libre (y no miro a nadie), los incontrolables y necesarios ataques de risa tonta o la maravillosa “Sister Suffragette” que deja en mantillas a ciertos movimientos actuales.

Sin duda recomiendo ver y disfrutar la nueva entrega. Lo harás sin duda si te gustó la primera. Nunca pensé que acabara recreándome en los musicales (como ya me pasó con Moulin Rouge o La La Land), y esta versión está plagada de nuevas preciosas canciones que, manteniendo la esencia, rinden culto a la de 1964. Para enmarcar las escenas de los faroleros en bici y las tapas de los libros. Como no podía ser de otra forma hay varios cameos, especialmente emotivo el de la original Jane Banks (Karen Dotrice), que aparece en una escena preguntando por la Calle del Cerezo a la nueva Jane. Me he quedado de piedra al buscar en internet que el actor que daba vida a Michael (Matthew Garber) murió en 1977 con sólo 21 años.

El viento vuelve a cambiar de dirección, la puerta se abre, la misión termina y Mary Poppins nos deja de nuevo huérfanos al irse, llevándose nuestra niñez, que es lo que curiosamente nos hace hombres.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Twitter: @nachotomas
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
23 de enero de 2019

¿Cuándo comienza la Navidad?

Hay tantas teorías como ciudadanos a la hora de establecer el comienzo oficial de la Navidad de cada año. Ordenándolas según diversos parámetros podríamos usar una especie de clasificación, que engloba los sentimientos, la realidad, la ficción o incluso la ilusión.

Según la religión cristiana hay pocas dudas, Navidad viene de natividad (nacimiento) por lo que el 25 de diciembre, el día que nació Jesús, hace de fin y principio. Si eres estudiante, la Navidad comienza o el día que acaban las clases o tienes el último examen. En cambio si trabajas, suele depender de si tienes vacaciones o de cómo caen ese año los festivos del periodo. Este 2018 parece que hay suerte, el 24 y el 31 serán dos lunes de lo menos productivos a nivel laboral. Para compensar el 6 de enero caerá en domingo. Balanza.

También podríamos decir que la Navidad comienza el día en que recibes la primera postal navideña. Afortunada o lamentablemente ya no llegan en papel, sino por correo electrónico o WhatsApp y todos tenemos algún conocido “cagaprisas” que ya nos la envió hace más tiempo del saludable.

Para otros, la Navidad comienza el día del sorteo de la Lotería Nacional, que siempre es el 22 de diciembre, aunque la probabilidad de que te toque El Gordo sea de 1 entre 100.000. Si tienes hijos no tienes otra opción que organizarte la Navidad desde el día en que comienzan sus vacaciones, esto sí que es un premio, o puedes considerar que todo comienza el día que con ellos pones el Belén.

Hay otras teorías sobre el inicio de las fiestas, más burdamente asociadas a temas comerciales: el día en que los de El Corte Inglés dicen que ya es Navidad, aparece el turrón en Mercadona o alguna gran marca lanza su lacrimógeno spot anual. En estos casos nos trasladaríamos meses atrás, con el consiguiente estrés asociado a ello.

Para terminar, podríamos establecer otro inicio de fiesta asociado a las comidas o cenas de amigos o de trabajo, en cuyo caso la horquilla se amplía considerablemente. Por ejemplo, en mi agencia hemos tenido que aplazar el acto a finales de enero, es lo que sucede cuando afortunadamente tienes muchos clientes que te invitan a las suyas y la agenda al borde del colapso.

En resumen y cogiendo los extremos de lo arriba expuesto, nos encontramos que podríamos estar de Navidad todo el año, algo paradójico e imposible. Algo a la vez genial y deprimente.

Para mí la Navidad se inicia cuando en casa vemos Love Actually. Una tradición que durará para siempre.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Twitter: @nachotomas
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
19 de diciembre de 2018

Descansa en paz, fistro.

Dicen que el humor no tiene lenguaje, no tiene idioma, no tiene sexo ni tiene edad. El humor te atrapa, te rodea, te emborracha y te eleva cuando menos te lo esperas. Hay humor inteligente, humor estúpido, humor previsible, humor negro y humor sin ninguna gracia. También rizando el rizando tenemos el humor mezcla de varios de los anteriores, como ese examen tipo test en el que la respuesta D era la correcta, afirmando que todas las anteriores eran verdaderas. Qué pillín ese profe que usaba siempre este recurso. Qué risas, ¿eh? No.

Las primeras veces que recuerdo reírme de modo consciente fue con Martes y Trece. Esas nocheviejas míticas. Más tarde, en plena adolescencia, un amigo me contaba que otra pareja lo estaba partiendo, eran raros y de primeras costaba cogerles el punto, pero luego, joder luego, estos tíos marcaron un antes y un después: Faemino y Cansado con su hombre impuntual, Kierkegaard, el subiditas y un eterno repertorio “Orgullo del Tercer Mundo” que por mucho que vuelvas a ver te volverás a desternillar. Redescubrir los chistes de Eugenio que aún disfruto alguna vez. El Informal y sus doblajes de películas con el enorme Florentino Fernández. El desparpajo e incorrección de Ignatius Farray (envidia poder decir muchas veces las burradas que dice mi tocayo) o la murciana Raquel Sastre, ejemplo de “humor del negro”. Un puesto de honor debería tener “Una altra cosa” con Edu Soto, Buenafuente y Pasalacabra. Cierro con el podio, los manchegos de Muchachada Nui, La Hora Chanante o Smonka. Estos tíos han tocado el cielo en mi opinión, y será por la tierra y por la sangre, pero su humor me vuelve loco, sus imitaciones son verdaderos clímax: Ahmadineyad, Bono, Lars Von Trier, Donald Trump… Solo de recordarlos me da la risa. Corre a YouTube y desconecta un rato.

Ahora también tenemos risas a diario con algunas cuentas de Twitter que debo reconocer que merecen saltar de los 140 caracteres (ahora 280) a algún escenario en el que se ganarían la vida mejor que la basura que suele poblarlos.

Y luego está Chiquito de la Calzada. Quizá con la gran diferencia de haber ideado un lenguaje propio, imitado hasta por Mariano Rajoy. Quién no ha llamado “Pecador de la pradera” a su compañero de piso, quién no ha soltado un “¡Jarl!” en un momento dado. Quién no ha usado un “No puedoorrll” incluso más veces de las que podría recordar. La gracia de Chiquito es que cuando salía al escenario te pillaba descolocado: un tipo normal, con su traje de chaqueta y esa pose de abuelo despistado. Te pillaba descolocado y entonces te desmontaba. Y mira que hace años. Luego pasó el tiempo y cayó en un olvido que ahora queremos saldar con homenajes cutres, en columnas como esta. Chiquito, reconozco que ya no me acordaba de ti, pero tu muerte ha servido para desempolvarte, para volver a disfrutarte y para desearte un: “Descansa en paz, fistro”.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 15 de Noviembre de 2017

 

Goyas, Oscars y cine, mucho cine.

No puedo asegurar a ciencia cierta cuál fue la primera película que vi en el cine. Por más que me devano los sesos siempre dudo entre dos momentos muy concretos de mi infancia. El estreno de “Regreso al futuro” con los derrapes incendiados del Delorean, en la Navidad de 1985 en el cine Centrofama de Murcia, con mi madre o la reposición de “Dumbo” y sus pompas cuadradas, en un año indeterminado en el Teatro Victoria de Hellín, con mi padre. Desde aquellos momentos, con unos tiernos 7 u 8 años siempre he estado en mayor o menor medida enganchado al cine. ¿Y quién no?

Como en otros muchos aspectos de mi vida soy una persona con gustos heterogéneos: “Casablanca”, “Blade Runner”, “El club de la lucha” o “Top Secret”. ¿Para qué encasillarse si puedes elegir “Lunas de hiel”, “Cinema Paradiso”, “Trainspotting” o “La naranja mecánica”? O temas tan distintos como los tratados en “Love Actually”, “American History X” o “La princesa prometida”.

El cine es maravilloso. Consiguió que “El Señor de los Anillos”, la adaptación de uno de mis libros preferidos, estuviera a la altura de lo que mi cabeza tenía dentro. Consiguió que con “Memento”, “El truco final” o “Interstellar”, Christopher Nolan entrara de pleno derecho en mi lista de personajes idolatrados. Consiguió que “Los Santos Inocentes”, “El día de la bestia”, “La lengua de las mariposas”, “La gran familia española” o “Hable con ella” sean obras maestras del cine mundial y lo discuto/defiendo con quien quiera.

Del mismo modo que la piratería no acabó con la música, no lo hará con el cine. Sólo provocó un cambio (vale, quizá cataclísmico) en su industria que por cierto estaba, y sigue estando, bastante desequilibrada para los artistas. Sí, artistas. Los que crean arte. Contar una historia no es tarea fácil al alcance de cualquiera.

El cine es variedad y como tal se debe respetar que sus creadores luchen por lo que creen que es justo. Y que lo hagan siempre que quieran, eso faltaba. Y qué mejor escaparate que las galas de entregas de premios. Lo hacen en los Goya y lo hacen en los Oscar. Lógico, a veces tienen más audiencia estos eventos que las propias películas. Ellos tienen todo el derecho del mundo a quejarse, lo que no impide que a algunos les sobre arte y les falte eso, lógica. Sobre el asunto de las subvenciones podríamos hablar profusamente en otra ocasión. Sólo comentar que el cine no es la industria que más dinero recibe en España, ni mucho menos. Investigad sobre el automóvil, por ejemplo.

Para terminar me encantó cómo Dani Rovira inició la gala. Callando bocas de trolls tuiteros. El año que viene más.

Lo veré, quizá con palomitas.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 8 de Febrero de 2017