Antiguas herramientas para nuevos tiempos.

Los que nos dedicamos al marketing tenemos claro que debemos estar con los ojos bien abiertos. Cada día surgen nuevas herramientas a nuestra disposición para hacernos la vida más fácil. Bueno, realmente para hacer más fácil la vida de nuestros clientes. Es habitual que cada dos por tres nos encontremos nuevas funcionalidades en redes sociales, en aplicaciones web, cambios de los algoritmos del posicionamiento y novedades opciones de segmentación de campañas online.

Pero no debemos olvidar los medios tradicionales. Esto es algo que repito continuamente en los cursos de comunicación online que imparto. Las cosas han cambiado, no hay duda, el mundo de la publicidad no tiene nada que ver ahora a lo que me encontré cuando empecé, allá por 2002. Pero hay opciones que no fallan, utilidades que nunca caerán en desuso. Mucha gente que se ha subido al carro del marketing online piensa que las técnicas de siempre ya no sirve, lo que sucede es que no conocen las técnicas de siempre.

El marketing sigue siendo el marketing, han cambiado los soportes, es cierto, pero los fundamentos, como bien estableció Philip Kotler en su “biblia”, no han cambiado tanto.

La publicidad no ha muerto, lo que sí está enterrado y con oraciones son las campañas sin objetivos, sin control, sin seguimiento. Recomiendo que se sigan teniendo en cuanta los medios tradicionales, entendiendo que su transformación ha sido profunda. Radio, televisión, prensa y exteriores pueden seguir funcionando bien si se organizan con conocimiento y con empatía.

Una opción que pocas veces se tiene en cuenta es el buzoneo. En Murcia existen empresas como Geobuzon que realizan un reparto inteligente consiguiendo efectividad y cumplir los objetivos.

Como todo lo anteriormente comentado, no creo que los soportes sean más o menos efectivos en sí mismos sino que las campañas individualizadas en cada uno de ellos, si están correctamente diseñadas, obtendrán los resultados esperados.

 

 

 

Miedos infundados.

Es habitual que la gente me pregunte por la privacidad en Internet. Creo que aún existe un miedo generalizado a que nos robe el alma. Es cierto que conoce prácticamente todo sobre nosotros. Bueno, sabe todo lo que le permitimos que sepa. No vale echarse las manos a la cabeza si no lees la letra pequeña de los contratos que con ellos firmas casi a diario. Vale, ¿quién lee los acuerdos y condiciones de cada sitio que visita? En lugar de las dos casillas típicas de verificación (“No acepto” y “He leído y acepto”) deberían añadir una tercera (“No he leído pero acepto.”) Pero volvamos al tema en cuestión, Internet nos conoce perfectamente a través las cookies y la maraña de portales. Haz la prueba, busca el modelo más raro de zapatillas de deporte específicas para montaña en la web de Decathlon y luego visita Facebook o Marca. Aparecerán ahí como por arte de magia. ¿Nos espían? Ya te digo yo que no. No se trata de algo personal, se trata del Big Data, números y estadísticas a lo bestia que valen su peso en oro así, a lo bestia. Todavía hay gente que no compra por internet por miedo a que le roben los datos de la tarjeta de crédito, del mismo modo que el showrooming (probarte ropa en una tienda real y luego comprarla por internet) está destrozando a ciertos comercios. Ambos extremos se tocan y debemos estar preparados para ello. Como decíamos, el Big Data tiene sentido para la empresas, al menos por ahora, en bruto. No bajan al detalle, te aseguro que a ninguna le interesa lo más mínimo esa foto en la playa que te hiciste el verano pasado. Se quedarán con la chicha, saber dónde la hiciste gracias al GPS de tu móvil o saber con quién estabas gracias a las etiquetas de las redes sociales. Entonces comenzará el espectáculo, recibirás la publicidad segmentada que las marcas decidan. Y bienvenido sea, prefiero ver zapatillas de deporte, hoteles y juguetes para mis hijos, gracias al rastro que voy dejando como baba de caracol, a recibir irrechazables ofertas de pegamento para dentaduras postizas, pañales para la pérdida de orina o comida para perros. Al menos por ahora, si en el futuro pasan a interesarme estos productos, sin duda sabrán cómo enamorarme. No olvidemos las opciones de control de privacidad a nuestro alcance, las posibilidades de intervenir con criterio en al menos alguna parte del proceso. Pero claro, es más cómodo “No leer y aceptar.” Lo que expongo no está lejos. Hace un mes hubo en España Elecciones Generales y un partido sacó más tajada que el resto. Es habitual que las empresas piensen que esto es ciencia ficción. Se equivocan, esto no es ni tan siquiera el futuro, es el presente, está a nuestro alcance y no deberíamos dejarlo pasar.

 

Nacho Tomás – Un tuitero en papel
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 20 de Enero de 2016

7 consejos para conectar redes sociales y páginas web.

El otro día recibí un mail de una amiga que decía así:

Oye Nacho, tengo una duda, a ver qué opinas: ¿tú crees que en una web es interesante verter las últimas actualizaciones de las redes sociales, Twitter y Facebook? ¿O puede resultar contraproducente? ¿Qué harías tú? Supongo que depende, claro. Haz una entrada de eso en tu blog!!

Pues venga, vamos a ponernos manos a la obra e intentar responder a esta muy compleja pregunta con, cómo no, 7 consejos:

Redes sociales y páginas web

1) Lo primero que debemos preguntarnos es qué buscamos tanto con nuestra presencia en redes sociales como con nuestra página web. De ello dependerá finalmente el uso que demos a dichos “canales” de comunicación. Decidir si publicas tus actualizaciones en redes sociales directamente a tu web dependerá del tipo de publicaciones, del momento, del horario, de la frecuencia… De mil factores.

2) No soy de verdades supremas ni afirmaciones universales, así que, como decía Jarabe de Palo, todo depende. En N7 tenemos clientes en los que sí aparecen sus “feeds” de redes sociales en la portada de la web y en otros que únicamente hay enlaces a los perfiles, o widgets para hacerse fan/follower directamente sin tener que salir de la página. Esto último es lo mínimo necesario siempre.

3) Tener una buena sección de enlaces de interés en la web, mejor todavía si están actualizados a través de RSS, es algo que aporta valor y puede sustituir/mejorar tu propia presencia social, al menos en las primeras fases.

4) Insertar publiciaciones puntuales de especial relevancia, en lugar de todo el feed, es una buena alternativa a los clásicos widgets de los que hablaba antes. Para ello las redes sociales nos proporcionan un código HTML5 o IFRAME compatible con cualquier web o blog.

5) El blog es otra incógnita de esta ecuación, su correcta actualización es bueno motivo para no incluir las actualizaciones directamente en la web, eso sí, que el blog esté incluído en la web como una sección más, nada de tenerlo colgado de otra URL, o perderás visitas de la web al blog y viceversa. Aprovecho para recordar que un tener blog corporativo con la extensión “worpdress.com” o “blogger.com” es, para mí, tan atractivo como un mail “oficial” de @hotmail.com o @yahoo.es

6) Plantea una estrategia (a largo plazo) de publicaciones en función de los objetivos deseados, intercalando las publicaciones tácticas (a corto plazo).

7) Termino haciendo hincapié en la importancia de gestionar correctamente las redes sociales corporativas, más vale no tener presencia que hacerlo mal. Por favor, no enlaces redes entre ellas, dedica 30 segundos a hacerlo independientemente en cada una. Hay pocas cosas que molesten más en Twitter que una actualización que “viene” de Facebook cortada por la diferente extensión. O un tweet que aparece en Facebook con las “@” de las menciones, sin aportar más que confusión.

 

Nota: Foto de Pixabay

 

 

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Regulación publicitaria sí o no.

Estoy a favor de la ética publicitaria tanto por parte de los anunciantes como por parte de los medios y soportes. También a favor de mecanismos que permitan sanciones importantes a quienes los incumplan. Dentro de esta ética publicitaria no hablo sólamente de decidir si algunas campañas son o no son “admisibles”, puesto que en ese caso siempre toparemos con las subjetividades de los reguladores (machismo, racismo, apuestas…), sino de cumplir las leyes establecidas.

Autocontrol Publicitario

En España incluso existe la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial (AUTOCONTROL) pero es curioso que exista una Ley de Financiación de 2009 que prohibe la publicidad en los medios públicos (RTVE) que es continuamente saltada a la torera por grandes anunciantes (Campofrío, Vodafone…) disfraza de patrocinios culturales. Hacienda (quién si no) ha tomado cartas en el asunto y ya veremos en qué queda la cuestión.

De la mano de la ética publicitaria suelo contemplar la veracidad de la información publicitada, el caballo de batalla de las organizaciones de consumidores, asunto que debería ser cortado de raíz (falsedad, engaños, letra pequeña…)

Para terminar, no estaría mal que la autoregulación se extrapolara a la industria musical, con la que tanto tenemos que ver desde la publicitaria, para que no se permitieran letras de canciones como esta: “Celos” de Andy y Lucas.

Ella es la que alegra y endulza mi cara
La que aguanta mis malos humores 
Y, encima de todo, se calla 
Ella es, a la vez, tan jovencita y tan loca 
Para mí siempre será la primera 
A pesar de conocer a muchas otras 

 

 

 

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