La sombra de Twitter

17.02.16 La sombra de Twitter - Nacho Tomás - Un tuitero en papel - La Verdad

Si hoy nos coláramos en las oficinas de Twitter en San Francisco escucharíamos una pregunta recurrente: ¿Qué está pasando? Las acciones de la compañía están en caída libre, los cambios en la plataforma en boca de todos y los gurús de medio pelo andan sacando la pala para enterrar al pájaro azul rezando sus funestas oraciones. No hay duda, Twitter tiene que ponerse las pilas, el último trimestre se ha estancado el número de usuarios y el modelo de negocio hace aguas. Ojo, esto no quiere decir que no sea atractivo como medio, supuso una revolución absoluta y quizá siga siendo la más democrática de las redes sociales. Puedes conectar con un ministro, un deportista de alto nivel, el último premio Nobel o localizar un colega de profesión de la otra punta del mundo. Twitter continúa siendo una pata imprescindible en cualquier plan de comunicación empresarial mínimamente exigente. El soporte sigue funcionando para nosotros (usuarios y empresas) aunque para ellos los ingresos publicitarios no sean los esperados. Y no me extraña: las agencias que nos dedicamos al marketing online estamos derivando las inversiones de “adwords” hacia otras más rentables y efectivas como Facebook o directamente Google que integran la publicidad pagada de modo que el usuario medio normalmente ni se entera ni se molesta, algo de lo que muchos se quejan en Twitter.

Jack Dorsey lo sabe y está replanteándose reorganizar “timelines” por influencia, aumentar a más de 140 caracteres o un mayor control de los contenidos patrocinados (“First View” es el último intento de tener contentos a los anunciantes obligando a los usuarios a “tragarse” ciertos tuits promocionados). La creación o compra de Vine y Periscope (plataformas exclusivamente de vídeo) explica en parte esta nueva característica que ya veremos cómo acaba. No soy partidario de aumentar el número de caracteres de un tuit pues perdería su genética identidad inicial. Algunos realizan pantallazos a un texto para poder expresar largos pensamientos, truco que viene bien de vez en cuando y que no atenta contra el alma de la red si se usa con criterio y en momentos de necesidad real. En cambio sí creo que supone una mala y molesta moda la de etiquetar personas en publicaciones irrelevantes o la de añadir etiquetas (los famosos #hashtags) con la única intención de aprovechar una tendencia al auge, mostrando la carencia de sentido común y de profesionalidad de ciertos usuarios.

Sigo enamorado de Twitter, mi primera fuente de información cada día. Más aún desde que decidí dejar de seguir a todo el mundo y comenzar de cero. Me da la risa cuando algunos se llevan las manos a la cabeza indignados ante cualquier cambio. Haga lo que haga Jack y su equipo seguro que tiene explicación y me encantaría estar allí para aportar mi granito de arena, aprendiendo en lugar de criticando.

 

Nacho Tomás – Un tuitero en papel
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 17 de Febrero de 2016

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