La cara oculta del emprendedor.

Ha llegado de nuevo la liquidación del IVA trimestral, y esta vez he tenido que pedir un fraccionamiento. Sí, ya sé que el IVA realmente no es un ingreso mío, puesto que estoy cobrando un 21% extra a mis clientes que no me pertenece, pero que levante la mano el que tenga una doble contabilidad o una cuenta especial para estos picos de cada mes. Con el tremendo lío que llevamos veo imposible hacerlo, incluso tratándose de algo determinante en el devenir de tu negocio.

El verdadero problema está en las facturas que ya has emitido, sobre las cuales te toca pagar IVA, pero aún no has cobrado, ni sabes cuándo lo harás. Somos los que vamos adelantando los impuestos de papá estado. Paradójico. No me hablen de criterio de caja, por favor.

Llega la declaración de la renta, y te sale a devolver. Como siempre. Como cada año. Con dos hijos y una mujer también autónoma está cantado. ¿Para qué usarme de financiación entonces? ¿Tan difícil es bajarme el IRPF de cada factura? El 21% nada menos. De locos.

burocracia
FOTO: PIXABAY

Pero no queda ahí la cosa, saca el capote y lidia con la pandemónica cantidad de burocracia a las que nos someten: certificados, actas, formularios, impresos, escritos e informes para cualquier tontería administrativa. Aunque tengas asesor, que esa es otra, encontrar al adecuado que no sea un presenta-papeles es misión imposible.

Te reúnes con unos, con otros y con los de más allá. El teléfono suena cada 10 minutos. Te divides para hacer de empresario, de administrativo, de comercial, de secretario, financiero y cobrador. Ahora suma la familia y los hobbies. Y cuando contratas a alguien prepárate, porque cobrará más que tú muchos meses. Menuda ecuación.

Madrugones hasta los domingos, jornadas de trabajo de 18 horas, siempre con la cara sonriente (nunca sabes dónde puede estar el próximo proyecto, y no quieres que te pille con una mueca de enfado en el rostro; podría espantarlo), encaje de bolillos para la conciliación.

La guinda llegó ayer, cuando te llama el banco, ofreciéndote un juego de sartenes o un excelente porcentaje sobre tus ingresos, si domicilias la nómina. ¿Nómina? ¿Qué nómina? Risas.

Quizá todo esto sea el precio que debes pagar por tu libertad.

Aunque pensándolo bien, la libertad no tiene precio.

 

 

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No es un día cualquiera, pero casi.

Esta fue mi agenda del martes 17 de Diciembre de 2013. No es un día cualquiera, pero casi.

Reloj Pixabay

  • 06:45 – Suena la alarma, primer café y comienzo del día. Sólo en la cocina, con mi tablet, organizando la jornada.
  • 08:00 – Despierto a mis hijos, les preparao el desayuno, les ayudo con los uniformes y los llevo al cole.
  • 09:15 – Entrenamiento en la piscina.
  • 10:00 – Trabajo desde casa, es un día complicado en N7.
  • 11:00 – Llamadas telefónicas eternas.
  • 12:00 – Moderador en una mesa redonda.
  • 14:00 – Reunión urgente con el asesor, problemas con alguna factura.
  • 15:00 – Comida express en casa, mi mujer sale disparada a una reunión y luego recoge a los nenes en el cole.
  • 17:00 – Comienzo #TuitOClock en romMurcia.
  • 19:15 – Un rato en la oficina de N7, mientras preparo lo siguiente.
  • 20:00 – Reunión de trabajo en una cafetería.
  • 21:30 – Cena express en casa con mi mujer.
  • 22:00 – Videoconferencia de trabajo con Colombia.
  • 23:00 – Un rato de sofá, los ojos se me cierran…
  • 23:30 – Intento leer en la cama, pero caigo a los dos párrafos.

Un saludo a los que se les llena la boca con la palabra “emprender”.

Foto con licencia CC de Pixabay

 

 

 

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Para. Piensa. Sigue.

Las PYMES muchas veces funcionamos por impulsos, completamente desbordados por la información que nos rodea, por las tareas de hoy, por las cargas de mañana, por los pendientes de ayer.

Cuando comienza la trayectoria empresarial no suele haber una carga de trabajo suficiente como para tener que cambiar los modelos de comportamiento puesto que, sencillamente, aún no existen. Disponemos de tiempo libre para pensar, pero solemos usarlo, con toda la lógica del mundo, en buscar clientes, que para eso nos hemos liado la manta a la cabeza. De la noche a la mañana, si todo ha ido medianamente bien, nos vemos gestionando una pequeña empresa, formada en la mayoría de los casos por sólo uno mismo, con una cartera de un tamaño tan grande que permite, con suerte, que paguemos el recibo mensual de autónomo.

Pasa el tiempo, los meses, los años y, crucemos los dedos, seguimos creciendo. Ahora el tiempo escasea, y es cuando nos damos cuenta de que hemos cometido pequeños fallos, que se han ido agrandando al estilo de una bola de nieve. El famoso Principio de Pareto nos afecta de pleno, existe un 20% de tareas que nos roban el 80% del tiempo. Y lo peor es que son las que menos nos reportan económicamente. Con suerte se trata de inconvenientes que no afectan a diario, así que lo vamos dejando pasar con la falsa esperanza de “sacar tiempo un día de estos” y “cortar por lo sano el problema”. Cómo nos gusta mentirnos.

La buena noticia es que muchos de estos problemas se pueden solucionar realizando un sencillo Plan de Marketing. Tranquilidad. Sigamos leyendo. Realizarlo es mucho más sencillo de lo que parece. Para demostrarlo voy a exponer los 6 sencillos pasos en que lo divido. Imprescindible ser sincero, no engañarte y usar los medios necesarios para ello. Sacar tiempo para pararte, pensar y continuar con una estrategia definida en lugar de como un pollo sin cabeza está en tu mano.

Para Piensa Sigue

Paso 1: Analizar la situación / ¿Dónde estamos?

Paso 2: Determinar los objetivos / ¿Dónde queremos llegar?

Paso 3: Seleccionar estrategias / ¿Cómo queremos hacerlo?

Paso 4: Plan táctico de acción / ¿Qué modificaremos?

Paso 5: Presupuesto / ¿Cuánto necesitamos para ponernos en marcha?

Paso 6: Ejecución y control

Centrémonos en el Marketing Mix, concepto desarrollado en 1950 por Neil Borden y que, en mi opinión, sigue tan vigente como hace 60 años, siempre que añadamos a las famosas 4 P’s (Producto, Precio, Distribución y Publicidad) las dos nuevas P’s que son Personas y Procesos. De este modo nos encontramos, siguiendo el símil de un coche, con las “palancas” que tiene nuestra empresa para poder “moverse” en el mercado. Es mi paso preferido, el paso 4. ¿Qué modificaremos?

Afinemos un poco más, y pongamos la lupa en la palanca rotulada con Publicidad, pues normalmente cambiar cualquiera de las otras 5 P’s se antoja de primeras complicado. Puede ser un buen comienzo. No confundamos Publicidad con Marketing, estamos rodeados de falsos expertos que fusionan estos términos con una facilidad contagiosa.  Ajustar esta P es una pequeña ayuda para que nuestro coche circule, pero, por favor, tengamos claro que el Marketing es y va mucho más allá. Posibilidades publicitarias hay miles, y suelo dividirlas entre usar soportes tradicionales (tele, radio, prensa, etc…) y soportes online (redes sociales, web, blog, newsletter…) Ambos grupos con muchas ventajas e inconvenientes que deberíamos analizar en otro momento.

Para terminar, espero haber dejado claro que un Plan de Marketing no es un engorroso documento que debamos encargar a una consultora de renombre, puesto que el fin último de este instrumento no es más que hacernos una autofoto lo más fiel posible. De esas con la cámara frontal del móvil en las que casi siempre salimos tan mal.

Para. Piensa. Sigue.
En nuestra mano está renovarnos para estar cada día mejor.

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