Retos deportivos 2013

Cuando el 18 de Octubre de 2010 me puse a correr por primera vez no imaginaba el vicio que podría generarme. Y no sólo eso, además poco a poco me fui introduciendo en el ciclismo y la natación. ¿Quién me lo iba a decir?

A día de hoy intento entrenar 4 o 5 días por semana, he corrido una Media Maratón, varias populares de 1o kms, un Duatlón y un Triatlón. También me he retirado y he estado lesionado un par de meses. Puede decirse que, a mi nivel, he tenido de todo.

Pero es ahora cuando comienza lo bueno, cuando tengo ganas de más. Veo una y otra vez la final de Triatlon de los Juegos Olímpicos (link vídeo completo), cuando Javier Gomez Noya se vió desbordado por Alistair Brownlee (la foto de los dos arrastrándose en la meta para darse la mano fue, para mí, la imagen de los Juegos), y no puedo más que sentir envidia y orgullo. Envidia por esos deportistas completos, no sólo a nivel físico, sino, sobre todo, a nivel competitivo y señorial.  Orgullo por, desde mi novata posición, sentirme parte.

Triatlon

A la vista varios retos en los próximos meses:

  • 21 de Abril: Carrera Enae para empresas (6kms)
  • 5 de Mayo: Duatlón de Murcia
  • 18 de Mayo: Media Maratón de Formentera
  • 9 de Junio: Triatlon Cross de Santa Pola
  • 7 de Julio: Travesía a Nado de Tabarca a Santa Pola (6kms)
  • 3 de Agosto: Triatlon de Agramón
  • Y el gran reto, aunque falte mucho, que será la Maratón de New York City en Noviembre de 2014.

Espero estar a la altura, ganas no me faltan..

Mi primer Duatlon (Elche 2012)

Domingo 16 de Diciembre, 8 de la mañana, cielos nublados y 13ºC de temperatura, aunque no va a llover y no hace frío. Es un día perfecto para una carrera que afronto con muchas ganas. Murcia desierta. Me gusta. Está amaneciendo mientras conduzco mi coche dirección a Elche. Estoy acostumbrado a salir a correr a estas horas, incluso antes, de noche cerrada, pero no es lo mismo. Los días de carrera los nervios te hacen ver todo de otro color. Incluso así estoy más tranquilo que de costumbre, he preparado esta prueba con ganas y con cabeza, aunque desde el jueves pasado he bajado algo el ritmo, ya que he tenido comidas y cenas encadenadas día tras día. Espero que no me pasen factura.

Duatlon Cross Elche 2012 - Duatcross Elx

Voy a correr mi primer Duatlon, y encima Cross, consistente en 7 km corriendo, 22 km en MTB (bici de montaña) y por último 3.5 km corriendo de nuevo. En la lista de inscritos aparecen 334 valientes. Llegamos a Elche, voy con Javi y Domingo, aparcamos los coches y el aire ya huele a carrera. Ambientazo en el aparcamiento. Me fijo en la equipación de los demás. Primera novatada del día: se me ha olvidado el reloj. Hace tiempo que corro sin pulsómetro, pero me gusta, por lo menos, saber qué tiempos de carrera voy haciendo. Me relajo pensando que iré junto a Javi hasta el tercer sector, tal como habíamos quedado y me puede ir cantando los parciales mientras tanto. Recogemos los dorsales y el chip. Es mi primera carrera con bici de montaña y me entregan unas bridas para fijar el número al frontal. Comienzan los nervios.

Siguiendo los consejos de mi amigo (y Ironman) Oscar me he comido un plátano a las 9, una hora antes de empezar. Dejamos las bicis en boxes y nos dirigimos a la salida.

Duatlon Cross Elche 2012 - Duatcross Elx

Con puntualidad suiza comienza la primera parte a pie. Por delante 7km urbanos mixtos de asfalto y tierra. El recorrido es precioso, por la orilla del río Vinalopó, pasando por el Parque Municipal, subiendo rampas y escaleras, aunque prácticamente llano. Voy junto a Javi, dosificando. Hemos empezado en la cola y tenemos que recuperar algunas posiciones naturales antes de buscar nuestro ritmo. Ya desde el principio noto que voy bien. Debemos rondar los 4:00 min/km, un ritmo más que aceptable para este primer sector, así que nos mantenemos. Me distancio algo de mi compañero, pero seguimos bastante juntos. El pelotón se alarga. Estoy disfrutando.

Tanto que se me hace cortísimo (en realidad según el Garmin de Javi son 6km, nunca entenderé el motivo de estos errores de cálculo en las mediciones de las distancias. que suele suceder tan a menudo. Al final lo que cuenta es el puesto en el que llegas, está claro, pero las medias se distorsionan y no ayudan al control post-carrera). Llego a boxes muy fresco y me dispongo a realizar la primera transición. Debo estar entre los 100 primeros. Me quito las zapatillas de correr y me pongo las botas de calas, el casco y la chaqueta. No consigo subir la cremallera. Ya lo haré en marcha, pienso. Los guantes también se me atragantan y pierdo unos valiosos segundos. Giro el dorsal hacia atrás, descuelgo la montura y comienzo el segundo sector. Nunca había practicado esta transición correr-bici por lo que los primeros metros voy con miedo. Pero no. No pasa nada. O eso creo.

fotoconchip (1) copia

El circuito de la MTB comienza por asfalto pero poco dura la tranquilidad, enseguida salimos de la ciudad dirección norte. Tierra. Senderos técnicos. Subidas. Muchas subidas. Más de lo que podía pensar. Estuve varios días buscando el perfil de este tramo por internet, envíe correos a la organización, comenté en la web, pero nada, sin respuesta. Un negativo para ellos. La bici es mi talón de Aquiles y es el sector más importante de este tipo de pruebas, por lo que se torna en determinante.

Decir eterno es quedarse corto, se me está haciendo interminable. Multitud de adelantamientos, y yo sigo sin poder evitar dar ánimos a los que lo hacen. La mente es poderosa y sé que a veces suplo mi falta de calidad con un espíritu de ganador. Los ánimos que les doy son mi autosugestión. No tengo, como otros, la obsesión de no pinchar, de hecho me dejé la cámara de repuesto y las herramientas en el coche. Sabía que no me iba a pasar. Con toda esta movida mental consigo ir haciendo kilómetros. Llevo 1 hora y media a tope y, por primera vez en mi vida, se me suben los gemelos. Es una sensación rara. No llega a ser dolorosa, es extraño. Me sucede cada vez que tengo que subir a la bici tras varios tramos en los que tenemos que bajarnos. Las rampas son de vértigo y además, cuando se para el de delante, no hay espacio para adelantar. Y viceversa. Cuando me paro no dejo espacio al resto. Tengo que aprovechar para estirar en las zonas de bajada. La anterior transición que no había practicado está tomándose la revancha. Tramos rompepiernas y una dureza sin igual en mi poca experiencia en MTB. Eso sí, entorno inigualable.

La parte final, en cambio, disfruto como nunca, cojo un buen ritmo, al ser descenso, y recupero varias posiciones. Al final he perdido unos 50 puestos en algo más de 1 hora de recorrido. Estrechísimos senderos, algunos saltos y el asfalto zigzagueante del Parque Infantil de Tráfico me alegran el sector. Llego a la zona de boxes cuando los primeros clasificados ya están entrando en meta. Vaya máquinas, pienso, mientras echo pie a tierra y busco mi número. 143.

Duatlon Cross Elche 2012 - Duatcross Elx

Dejo la bici lo mejor que puedo, me tiemblan un poco las piernas, y me quito las botas, el casco, los guantes y la chaqueta. Pierdo casi un minuto para poner y atarme de nuevo las zapatillas. Nota mental: traer un calzador para la próxima vez. Giro el dorsal hacia delante, normas de los triatlones-duatlones y salgo zumbando a comerme la parte final. Los primeros pasos, como siempre tras dejar la bici y ponerse a correr, son especiales. Una sensación similar a la de tener las piernas dormidas. Me gusta este momento. Además, como ya lo conozco, sé que dura poco. En cuanto giro de nuevo hacia el río, noto que estoy muy fuerte. Tanto que no paro de adelantar en todo el recorrido. Una pena que sea tan corto este sector. El recorrido, de nuevo, es una maravilla. En los escasos 11 minutos que necesito para completarlo debo adelantar a unos 40 participantes. Mi sorpresa es que en esta última parte hago el 47º mejor tiempo.

Cuando no debe quedar más de 1 km para el final, oigo como la gente anima a dos corredores que llevo por delante. ¡Son las primeras chicas! Voy a por ellas vaciándome por completo y consigo alcanzarlas en la última curva, antes de enfocar la recta de meta. Adelanto a una de ellas, pero la otra pega un hachazo que me deja totalmente descolocado y consigue sacarme unos metros para entrar un puesto por delante. Me alegro por ella y soy el primero en felicitarla. Deja vu. En la carrera de Aidemar de este verano, también quedé justo por detrás de la primera fémina. No sé qué pensar. Bueno sí. En el fondo es un puestazo, estas chicas van como motos. Como dice un amigo, si me cambio de sexo, medalla fijo.

Duatlon Cross Elche 2012 - Duatcross Elx

Resumiendo:

  • 1ª Carrera a pie: 26:44 – Puesto 117
  • Transición 1: 1:38
  • Carrera MTB: 1:07:44 – Puesto: 148
  • Transición 2: 1:35
  • 2ª Carrera a pie: 11:40 – Puesto: 47
  • TOTAL: 1:49:21

Acabo finalmente en el puesto 131, el 95 de mi categoría. Sólo mejorando las transiciones para conseguir el tiempo medio del resto, habría quedado sin problemas entre los 100 primeros. La bici se me ha vuelto a atragantar, aunque el postre de la segunda carrera a pie me va a dejar la sonrisa en la cara durante bastante tiempo. Como si lo viera.

Mi primer Duatlon ha sido más duro que mi primer Triatlon, y eso que estaba más preparado. La parte a nado no castiga las piernas tanto como correr. Además, en total han sido 17 minutos más de caña. La cara de la foto en meta lo dice todo, ¿verdad?

Duatlon Cross Elche 2012 - Duatcross Elx

Como guinda al pastel, me llevo haber compartido la experiencia con Javi Pascual (retomando una amistad de hace años) y haber conocido a Domingo (pedazo de crack). Para celebrarlo, nos hemos ido a comer los tres juntos, un homenaje como merecemos. Pagó el último, pero eso, como siempre, es lo de menos..

Mi primer Triatlon

Siempre he estado acostumbrado a trabajar por objetivos. Se ha convertido en una pequeña manía cada vez que debo afrontar nuevos retos. Mi primer triatlon no iba a ser diferente y desde hace meses me planteé los tres siguientes: Disfrutar, acabar y bajar de 2 horas. En ese orden. La distancia de un Triatlon Sprint es 750 metros a nado, 20 kilómetros en bici y 5 kilómetros corriendo. Más que suficiente para un novato como yo.

  • Disfrutar: aunque al final siempre termino sufriendo, considero necesarias ambas cosas: sufrir y divertirse.
  • Acabar: no ha habido, por ahora, prueba que no haya terminado.
  • Bajar de 2 horas: El tiempo lo basé en estos cálculos: 20 minutos nadando + 5 de transición + 1 hora en bici + 5 minutos de transición + 25 minutos corriendo. Eran los tiempos que, más o menos, había estado entrenando. Si a esto unimos que 2 horas era la marca de los últimos clasificados de los triatlones de los últimos años: objetivo fijado.

Un mes de preparación más o menos concienzuda, truncada en los últimos días por acontecimientos que no vienen al caso, es lo que me marqué como entrenamiento específico para la prueba. No había montado en bicicleta desde el instituto. Menos mal que Tito, de Adventure Bike me dejó una reliquia Cannondale. Nadé 3 días en el mar y otros 3 en piscina. Correr lo llevaba, más o menos, controlado.

Dos días antes del evento me paso por la zona para intentar reconocer el terreno y la imagen que se graba en mi retina es dantesca. El incendio de la Sierra de los Donceles asoló el paisaje, que aún huele a quemado. La foto de abajo está hecha a pié de la carretera. Para rematar el día, casi se me saltan las lágrimas al ver el desnivel desde el pantano hasta la zona de la transición a las bicicletas. Y luego otras rampas infernales hasta el asfalto. Me asusto. Vuelvo sin ni tan siquiera sacar la bici del maletero.

El 4 de Agosto. Día D.

Me planto en Agramón a las 16:30, como la organización ha pedido. Chapeau a todas y cada una de las personas con las que me cruzo. Encantadoras, serviciales, simpáticas y educadas. Así da gusto. Recojo los dorsales y el chip. Cuando me pintan el número con rotulador en el brazo y pierna me siento como Superman. Nos trasladan en autobús al Pantano de Camarillas, dónde comienza la parte de nado. Las bicis van en camiones. Al llegar, saludos a los conocidos y muchos nervios. Finalmente somos 325 participantes, y la amplia mayoría con una pinta de máquinas que asusta: equipaciones profesionales, bicis de competición, 3 pares de zapatillas (para correr, para bici y otras para la transición del pantano), cuerpos depilados y muchos músculos. Me asusto más. Bajamos del bus, coloco la bici en los boxes, preparo el casco, la camiseta y las gafas de sol. Bajo al pantano.

Por fin suena la bocina y comienzo a nadar, el circuito del pantano es triangular, consiste en pasar dos boyas y volver al inicio. Me caen golpes por todas partes, pago la novatada de meterme en el medio y tengo que abrirme hacia la izquierda para no acabar magullado. Poco a poco voy cogiendo ritmo y paso por la primera boya, la amarilla de la foto, entre los 100 primeros (a ojo, claro). De ahí a la segunda voy bien, tranquilo. El problema está a la vuelta, el sol da totalmente de cara y no veo absolutamente nada. Nadar en un pantano tiene su gracia, nada que ver con la piscina, en la que mirando el fondo puedes guiarte. Aquí no. Se me ocurre seguir la estela de otro participante que va a mi ritmo, entre el lodo acierto a distinguir su maillot negro y me concentro en ser su sombra. Al rato comienzo a mosquearme, ya deberíamos haber llegado, pienso. Me paro. Levanto la vista y, maldiciendo, compruebo que nos hemos desviado bastante del grupo. Intento avisarle pero es tarea imposible, así que rectifico la trazada y llego a la orilla perdiendo unos minutos preciosos.

La transición del pantano a las bicicletas es brutal, unos 500 metros de camino de tierra con un desnivel bastante importante. Y yo que pensaba usarlo para tomar aire… Me calzo las zapatillas en la orilla, que son las mismas con las que montaré en bici y correré a pie, y comienzo a subir. Llego al box, busco la mía, me quito el gorro y las gafas de natación y me pongo el casco, la camiseta, los pantalones, las gafas de sol y el dorsal. Estoy empapado y no sé qué porcentaje es de agua y de sudor. Esto es duro.

Monto en la bici. Mis dotes de grimpeur (escalador) son nulas y la primera pendiente, como se puede apreciar en el gráfico es digna del Anglirú. No entiendo mucho de porcentajes, pero es como subir la rampa del garaje durante 2 kilómetros y medio. Además, me enteré luego, el desarrollo de mi montura no está especialmente pensado para escalar, y lo paso realmente mal. Me adelanta mucha gente. Pero no me desanimo y pienso en uno de los consejos que me dieron: no te fundas que esto es muy largo. Regulo.

Continúo lo mejor que puedo hasta cruzar el Río Mundo. Todo es bajada, aunque con pequeños repechos que se me atragantan. Nota mental: practicar más bici para el año que viene. Al llegar al pueblo pienso que ya estoy terminando el tramo, pero no, me queda lo peor: la subida al puerto de Agramón, que se me hace eterno. Por fin, tras una recta interminable y un giro a la derecha, alcanzo a ver el punto en el que damos la vuelta y bajamos de nuevo al pueblo. Ahora sí que me queda un último empujón. Pasar entre las callejuelas de Agramón con la bici se ha grabado en mi memoria para siempre, el pueblo está volcado, se nota en sus gritos, ánimos e incluso caras. Es una fiesta y me han invitado.

Llego a los boxes menos cansado de lo que pensaba, aparco la bici, me quito el casco, giro el dorsal para que se vea por delante (las normas) y salgo a correr.

Comienzo mal, me duelen las piernas y empieza el flato. Regulo, me quedan 5 kilómetros a pie que pueden ser eternos si me quedo sin gasolina, así que bajo el ritmo. Aflojo. Me pasan algunos. Respiro hondo. El flato se va.  Aprieto un poco. Poco. El pueblo sigue volcado, las abuelas en las puertas de sus casas nos animan como si fueran nuestros familiares, me siento en volandas y corro un poco más rápido, intentando exprimirme. Ahora sí que voy a darlo todo hasta el final. Un diez para la gente y otro aplauso para la organización, que nos refresca las calles con mangueras, el calor del que todos se quejan es agobiante, aunque para un murciano es casi brisa, todo hay que decirlo. De repente veo la meta. ¡Horror! No puede ser, no llevo ni 12 minutos corriendo cuando diviso el final de mi primer triatlon. Me he debido saltar una alfombra (las que controlan con el chip el paso de los corredores) y he acortado dos o tres kilómetros el recorrido. Ha sido sin querer. Nadie me ha avisado. Llegaré descalificado, pero bueno, no ha sido con mala intención. En el fondo es un placer acabar, las fuerzas me faltan. Aunque sea descalificado, por fin acabaré. El año que viene me fijaré mejor. Giro la calle hacia la meta y… ¡SORPRESA!

Una chica de la organización me grita: “¡Te queda otra vuelta!” mientras me da una pulsera roja para justificar mi primer paso. Dos sentimientos al mismo tiempo: No me descalifican, pero… ¡me quedan dos kilómetros y medio! Saco fuerzas de dónde no quedan y hago el segundo parcial aún más rápido que el primero. Incluso adelanto a algunos corredores. Veo a mi padre. Entro en meta con una sonrisa: 1 hora y 32 minutos.

Estos son los tiempos oficiales:

Natación 0:17:02
Transición 1 05:06
Bicicleta 0:45:29
Transición 2 01:08
Carrera 0:23:48
Total 1:32:33

Aún siendo un tiempazo para lo que me había planteado, acabo en la posición 240 de 325, lo que quiere decir que mi nivel es todavía muy bajo, y el de la prueba en cuestión está mejorando sustancialmente año a año.

Desde estas líneas doy mis más sinceras gracias a Raúl, Lolo, Marisa, Oscar y Pakito. Gracias por sus consejos y por estar ahí. Y en especial a Tito, por tratarme como un amigo de toda la vida. Me quedo sin calificativos.

Acabo con esta foto, la cara es el espejo del alma. Os aseguro que ha sido la mejor experiencia deportiva de mi vida. Muchos fallos de novato, muchas cosas que mejorar, pero lo recordaré siempre.

Y encima cumplí, con creces, los tres objetivos que me había marcado.

El año que viene por debajo de la hora y media..