Petróleo en Murcia.

Hoy he soñado que encontraban petróleo en Murcia. Un operario de las obras de soterramiento del AVE a su entrada en la ciudad taladraba más de la cuenta y ¡Zas! Un chorro de oro negro de cien metros de altura tiznó su sudorosa cara y de rebote varias manzanas a la redonda. La calidad y cantidad del producto era inusual, expertos venezolanos, americanos y saudíes corroboraron este extremo y de camino al sureste español desde sus jets privados cerraban acuerdos comerciales con nuestras autoridades. Beneficiosos para todos, no tengan duda, decía la coalición que nos gobernaba a través de sus cuatro portavoces al alimón. Nuestra democracia era la envidia general, no había oposición y todos gobernaban en amor y compaña. Se acabó el criticar lo que sea que venga de otro. Se acabaron los pactos imposibles. Éramos la nueva Atenas.

Los primeros años fueron grandiosos, la bolsa hallada era la más grande del mundo. Se acabaron los problemas de abastecimiento que comenzaban a aflorar en otras partes del planeta. El barril murciano se convirtió en el nuevo ladrillo y el dinero llegaba a espuertas. Se acabó mirar a la capital del país para esperar su visto bueno antes de dar un paso. Reconstruimos Lorca por completo. El puerto de Cartagena se convirtió en el Rotterdam del Mediterráneo y los cruceros dejaron paso a inmensos petroleros. La industria global de los vehículos eléctricos se fue al garete enterrada por los petrodólares. Se redujo drásticamente el uso de bicicletas y se eliminaron las aceras. ¿Quién iba a querer andar con el litro de gasolina a trece céntimos? Todo era precioso.

Concluyeron las obras del aeropuerto y se compraron aviones y pasajeros con vuelos directos a Pekín y a New York. Construimos un túnel de diez carriles que horadaba el Puerto de la Cadena. Se alcanzó el pleno empleo con dignos salarios. Se llenaron las infinitas casas vacías de nuestra costa. Albacete se nos unió de nuevo y de la envidia Alicante hizo lo propio pasando a ser una comunidad autónoma de tres provincias. La Asamblea Regional se trasladó a Benidorm. Cerramos las desaladoras una vez negociada satisfactoriamente la compra del Ebro. Y del Tajo. Doblamos las vías de tren hasta cada rincón de España. Levantamos el Disney Paramount World Park. El Real Murcia volvió a primera. Pagamos las obras para terminar la Sagrada Familia a cambio de poner en su cúpula el Cristo de Monteagudo. Prohibimos el reggaetón y la tuna. El martes del Bando de la Huerta era festivo nacional. Festivo nacional no, era puente mundial. Y no me preguntéis cómo pero en mi sueño también conseguíamos que en Agosto no hiciera calor.

Entonces me he despertado, he mirado por la ventana en este día tan triste y frío y me he ido a correr un rato.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tom
ás
www.nachotomas.com
Art
ículo publicado en La Verdad de Murcia el 4 de Mayo de 2016

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