Un plan para los jueves

De todas las cosas que se pueden hacer un jueves por la mañana en Murcia, ninguna tan auténtica como acompañar a tu madre al “mercao”. Realizar este recorrido entre vendedores ambulantes es como viajar en el tiempo. Hacía tantos años que no venía por aquí. Recuerdo cómo aparcaba el seiscientos con mi hermano y conmigo dentro mientras corría a comprar antes de dejarnos en el colegio. Recuerdo el olor de los churros. Recuerdo verla venir de vuelta cargada de bolsas mientras nosotros nos peleábamos y toqueteábamos la radio.

Recorremos las callejuelas en que se ha convertido la larga y amplia Avenida de la Fama mientras te invaden sonidos, colores y sobre todo olores. En el “mercao” hay dos formas de comprar: la de buscar sin mucho ahínco a la espera de la sorpresa o la de ir a tiro hecho. En la segunda vas con prisa, en la primera disfrutas del gallinero. Gente que se gana la vida cada día en una ciudad diferente. Una gitana vende tres bragas a un euro junto al clásico afilador de cuchillos con su inseparable moto en ristre. En el “mercao” puedes comprar un vestido de playa para tu hija o un kilo de melocotones a mitad de precio, unas zapatillas de estar por casa o el cupón de la ONCE, una camiseta de la selección española o un bolso de imitación. Alguien grita que las cabezas de ajo están en oferta, otro intenta convencerte de que los calzoncillos de pata son mejores de algodón que de lycra.

Muchos saludan a mi madre e incluso la llaman por su nombre. Los genes de la sociabilización me han llegado vía directa. “Te he guardado las judías verdes-verdes que tanto te gustan. Vale, ahora vuelvo a por ellas.” El aroma del apio, las berenjenas y los reventones tomates “coloraos” le recuerdan a la suya, a mi abuela. Quizá por eso viene tanto. Quizá yo venga más cuando ella no esté.

Cuando al día siguiente paso por este lugar pienso que he vivido un sueño. La fresca jaula de grillos llena de toldos arrojando su maravillosa sombra se ha vuelto a convertir en el maldito asfalto y sol abrasador. Siempre me ha sorprendido la capacidad que tienen las ciudades y los humanos de transformarlo todo de un modo tan profundo o de una forma tan efímera. Como estos churros que se van a echar a perder si no nos los comemos pronto.

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
27 de junio de 2018

Foto: Archivo General de la Región de Murcia

El hotel que no

Cuando viajas hay que dormir. Si lo haces mucho tienes experiencias de todo tipo. Pero lo sucedido esta vez en Valencia ha sido tan kafkiano que merece ser contado. Mi mala costumbre de ordenar hoteles por precio, mirar por encima la puntuación y confiar en el instinto. Me he equivocado alguna vez pero nunca me había sentido estafado de esta forma.

Congreso de tres días. Madrugón desde Murcia. Entiendo que no pueden darme la habitación tan pronto así que solicito por email que me permitan dejar la maleta. Sin problema, dicen. Desde el tren llamo varias veces pero no cogen el teléfono en ninguno de los números. Qué raro. Me planto en la puerta y nadie abre, recibo un whatsapp una hora más tarde diciendo que me esperan a la hora prevista. Primera mentira. Estoy paseando la maleta por la ciudad.

A medio día quedo con el chaval que está en recepción (solo un rato cada jornada) y no doy crédito. Antiguo piso convertido en cochambroso alojamiento. Pido factura. Me la enviarán por mail. Me dan habitación “deluxe” por las molestias (no quiero imaginarme las normales) en la que no cierra la persiana, no hay nada de la lista que aparece en la ficha y las almohadas/sábanas están dudosamente limpias. El primer día la ordenaron, los siguientes ni aparecieron. Me quejo por whatsapp (recordad que no cogen el teléfono) y dicen que se le ha debido pasar al encargado. Joder, son 8 habitaciones, no el Palacio de Buckingham. Intento desayunar pero no hay platos. Siete de la mañana y todos sucios. Me vuelvo a quejar y dicen que han debido almorzar muchos. Otra mentira: el comedor estaba igual de sucio la noche anterior. Intento conectarme al wifi y tampoco. Inaccesible tres días. Pido de nuevo la factura.

Hay cuatro baños compartidos para ocho estancias. Dos tienen váter y dos tienen ducha. Toca elegir. Toalla de manos comunitaria, nada en el suelo y fregona sin cubo. El baño está tan encharcado que el agua sale por el pasillo. Después de ducharte, tienes que cambiar de cuarto si quieres hacer pis. O viceversa. Dicen que lo limpian dos veces cada día. Otra mentira: apuesto a que no lo hacen ni una vez cada semana. La ducha está asquerosa, el resto del baño mejor ni recordarlo.

En la última mañana no queda ni café. He tenido que usar el bar de abajo los tres días. La factura llega al fin pero va sin IVA. Estaba cantao. Salgo a mirar la terraza/solárium antes de despedirme y veo cuatro sillas de plástico en el fondo de un oscuro y andrajoso patio interior.

Y todo esto por nada menos que 197€ tres noches. Amigos de Booking, habéis perdido un gran cliente. Que el dueño de un establecimiento sea pirata y quiera metérmela pase, que vosotros seáis cómplices me repatea.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
Artículo publicado en La Verdad de Murcia
23 de mayo de 2018

 

 

El negocio del deporte.

Es de sobra conocido que las grandes empresas mundiales marcan el camino en cuanto al marketing se refiere. En cada momento de nuestra historia reciente han sido ellas las que han seguido, o a veces incluso generado, las modas de turno. Algunas pasajeras, otras para quedarse. Algunas interesantes, otra mejor olvidarlas.

Personalmente me parece muy interesante analizar cómo varía el denominador común con el paso del tiempo, sólo tienes que echar un vistazo a YouTube cada cierto tiempo o tirar de recuerdos mentales para hacerte una imagen concreta de la evolución mencionada.

Una de las modas actuales, bendita sea, es el deporte. Y todas las marcas con un mínimo de empatía social, ganas de hacerlo bien y con los ojos abiertos al mercado están metidas en el ajo. Tienen claro que el deporte mueve dinero. Mucho dinero. Y no me refiero a las superestrellas de fútbol, baloncesto o tenis; las carreras populares se han disparado y con ello la pasta que generan y reparten. Cualquier competición local tiene muchos más participantes ahora que hace sólo unos años y las empresas de cada ciudad también quieren sacar su lógica tajada. Las hay coherentes con su estrategia de marketing y también las hay que hacen el más espantoso ridículo.

A nivel personal he vivido en carnes propias el tema del que hablo. Hace ya casi tres años coordiné a un grupo de tuiteros corredores que se unieron para cruzar la meta del Maratón de Nueva York, un proyecto ilusionante para los más de 50 participantes y atrayente para empresas patrocinadoras, que también fueron muchas. Conseguimos un retorno inimaginable para aquellas que apostaron por echar una mano al viaje apoyando aquella locura. Acabaron tan satisfechas con la repercusión conseguida (incluso reseñas a nivel nacional en el Marca y Antena3, a lo que sumamos un alcance desorbitado en Twitter, donde superamos 1 millón de impactos y 615.000 usuarios únicos la semana de la competición) que al año siguiente repetimos con el Maratón de Berlín. Momento auto bombo: desde mi agencia (N7) gestionamos la comunicación y los patrocinios.

Lástima que luego me rompí el menisco y tuvimos que parar el proyecto de las maratones temporalmente, mi cuerpo no está para largas tiradas corriendo, pero no quedó parado el tema, puesto que como directivo entiendo imprescindible seguir apostando, si no puede ser como receptor será como “entregador”, involucrando a mi empresa en aquellos proyectos deportivos que merecen la pena patrocinar.

Y cómo no, la mayoría de ellos están relacionados con el triatlón, deporte en el que además estoy federado junto a cerca de otras 30.000 personas en España, número que se ha duplicado en los últimos 8 años, según datos del Consejo Superior de Deportes (CSD).

Un negocio que funciona de modo circular entre empresas, marcas y deportistas, sin dejar de lado a federaciones, clubes e incluso ayuntamientos. La retroalimentación entre todos está dirigiendo el sector hacia un éxito rotundo: genera trabajo, genera dinero, genera diversión y genera salud. ¿Hay algo más redondo? Quizá sí, un balón de fútbol, pero en esa industria va a ser difícil que metas la cabeza si eres una empresa, una marca o un deportista.

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 9 de Agosto de 2017

Yeste es más que fuego.

Es cierto. Una de las cosas que me vienen a la cabeza cuando pienso en Yeste es fuego. Pero no el que estamos viviendo ahora, sino los fuegos artificiales de la noche de la romería, una de las más impresionantes fiestas que podrás vivir en tu vida. Yeste es un lugar muy especial para mí. Es el pueblo de mi mujer. Aquí la conocí. Aquí estuve a punto de morir en un accidente de coche. Aquí vive mi suegro. Aquí nació la madre de mis hermanos y aquí pasamos mucho tiempo desde hace ni se sabe. Aquí tenemos amigos.

Estoy en la cafetería del hotel, mi oficina habitual cuando paso largas temporadas en este precioso pueblo, escribiendo esta columna sin conocer todavía el alcance definitivo del incendio. Pregunto a mi alrededor pero nadie sabe cómo está la situación. Voces contrarias. Unos lo dan por apagado y le quitan importancia. Otros dicen que está fatal y sigue descontrolado. La realidad es confusa y los organismos no están ayudando. No hablo de gestión del incendio en sí, porque no soy experto, sino de la forma tan opaca de comunicar lo sucedido. Información continuamente contradictoria incluso desde perfiles oficiales. Cuando no es rentable decir la verdad, los mediocres abusan de las mentiras. Más vale callar que rellenar espacios. Pero claro, ¿qué se puede esperar de una sociedad que lo politiza todo?

Lo mejor que podemos hacer para ayudar es visitar la zona cuando se haya controlado. Por mucho que se queme seguirá siendo único. Venir a pasar las vacaciones o un fin de semana. Gastar nuestro dinero en los comercios locales. Buscar casas rurales, balnearios, campings, bares, restaurantes. En verano hay fiestas en muchos pueblos de la zona. Si eres senderista, runner o ciclista seguirás teniendo las mejores opciones del sur de España para practicar tu deporte. Todos podremos ayudar si decidimos simplemente pasar unas horas aquí, disfrutar de algo único y difundirlo a todo el mundo.

Deporte, familia, aventura, gastronomía, fiestas, relajación, paisajes, monte, nieve, ríos, senderos, rutas, buena gente. La Sierra del Segura tiene algo especial y un maldito incendio no va a cambiarlo. La zona se recuperó tras el dantesco desastre de 1994. Ahora no van a ser menos. Les conozco, tienen los huevos más gordos que San Bartolo. Sacad vuestras agendas: Fiestas a finales de Agosto, Feria de Tradiciones en otoño, Navidad, Semana Santa. Nos esperan el castillo, el hotel, el convento, el puente Vizcaínos, un potaje bochero, bañarse en el río Mundo, tirarse en bici ladera abajo, caminar sin cobertura durante horas, que se te caigan encima las estrellas, bañarse en el río Segura, poner los pies helados frente a la chimenea, correr dando saltos entre piedras, subir al Ardal y ver hasta Sierra Nevada si el día es claro, nadar en el Pantano de la Fuensanta, ver buitres sobre tu cabeza, cruzarte con un jabalí o una cabra montesa, arañarte las piernas con las carrascas, subir a la Borriqueta, oler a chusmarro, comer ajopringue, pipirrana, oreja, rabo. Las sandías de Llanomajano. Los Chorros del Río Mundo, Tus, Liétor, Nerpio, Letur, Boche, Riopar, La Graya o Rala seguirán acogiéndonos con los brazos abiertos.

Y cuando vengas verás el maravilloso cartel a la entrada del pueblo: “Llegas a Yeste, estás en tu casa.” ¿No te parece insuperable?

 

UN TUITERO EN PAPEL
Nacho Tomás
www.nachotomas.com
Artículo publicado en La Verdad de Murcia el 2 de Agosto de 2017